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FairCoin — La criptomoneda cooperativa que quiso hackear el mercado

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FairCoin criptomoneda cooperativa

FairCoin & Faircoop

Período: 2014 – 2017
Tags: #faircoin#faircoop#cooperativismo#postcapitalismo#blockchain#proofofcooperation

Referencias destacadas:


El origen: 2014, el misterioso airdrop de una criptomoneda

El 6 de marzo de 2014, alguien (nadie sabe con certeza quién) lanzó una nueva criptomoneda mediante un airdrop: distribuyó gratuitamente 50 millones de FairCoins entre quienes encontraron la forma de reclamarlos . No hubo gran anuncio. No hubo campaña de marketing. Simplemente, una mañana, un número desconocido de entusiastas de las criptomonedas se encontraron con una pequeña cantidad de una moneda llamada FairCoin en sus carteras .

En aquel momento, FairCoin era una más entre las cientos de “altcoins” que surgían y desaparecían. Su valor era casi nulo. Su ranking en los mercados: alrededor del puesto 200, con una capitalización total de apenas 50.000 dólares . Con solo 500 dólares, se podía comprar el 1% de todas las monedas en circulación.

La moneda parecía destinada al abandono, como tantas otras. Pero alguien la estaba observando.


El visionario: Enric Duran y el sueño de la “cooperativa integral”

Detrás de ese interés había una figura peculiar dentro del activismo económico español: Enric Duran, también conocido como “Robin Banc” . En 2008, Duran había protagonizado una de las acciones más audaces contra el sistema bancario: pidió préstamos por valor de más de 492.000 euros a 39 entidades bancarias y, en lugar de pagarlos, donó el dinero a movimientos antisistema, cooperativas y proyectos sociales . Su mensaje era claro: el dinero no debía estar encerrado en los bancos, sino al servicio de la gente.

Duran no era un técnico. Era un activista de la economía real. Su campo de experimentación había sido la Cooperativa Integral Catalana (CIC) , fundada en 2010 . La CIC era un intento de construir, desde abajo, una estructura que cubriera todas las necesidades de la vida: vivienda, alimentación, energía, salud, educación, finanzas. Su principio era la autogestión y la democracia directa no jerárquica .

La experiencia de la CIC había sido un éxito relativo. Demostró que era posible organizar la vida al margen del estado y del mercado. Pero también mostró sus límites: sin una moneda propia que circulara en el mundo real, el trueque y los sistemas de crédito mutuo eran insuficientes para escalar la economía cooperativa.

Duran llevaba meses investigando el mundo de las criptomonedas. Buscaba una herramienta que pudiera dar el salto: de la cooperativa local a la cooperativa global, sin fronteras, sin bancos, sin estados.


Por qué FairCoin y no otra

Enric Duran estudió decenas de criptomonedas. Su conclusión fue que la mayoría habían tenido un lanzamiento sucio: sus creadores se habían quedado con una parte significativa de las monedas, lo que las convertía en estafas potenciales a ojos de la comunidad criptográfica .

FairCoin era diferente. Había sido lanzada de forma anónima y limpia: todo el mundo había tenido la misma oportunidad de obtenerla en el airdrop. Nadie había acumulado una posición dominante. Era, por tanto, una criptomoneda neutral .

Pero Duran no solo valoró la limpieza del origen. También valoró la oportunidad estratégica. FairCoin estaba deprimida en los mercados, abandonada por sus creadores, y con una capitalización ridícula. Esto significaba que, con poco dinero, se podía comprar una parte significativa del suministro total de forma perfectamente legal y aceptada por la comunidad criptográfica .

El plan era ingenioso en su simplicidad:

  1. Comprar FairCoins en el mercado abierto, sin levantar sospechas.
  2. Acumular una reserva sustancial para financiar proyectos comunes.
  3. Presentar al mundo un nuevo proyecto: FairCoop, una cooperativa global basada en esta moneda.
  4. Atraer a más personas a comprar FairCoin, haciendo que su valor aumentara.
  5. Redistribuir esa riqueza entre proyectos para los comunes en el mundo real .

Duran lo expresó así:

“No podemos expropiar todos los dólares, euros o bitcoins. Pero lo que podemos hacer es comprar entre iguales todo lo que podamos de estos faircoins, y luego participar en el aumento de su valor, incrementando su capitalización de mercado, y REDISTRIBUYÉNDOLO entre todos los proyectos para los comunes.” 


El equipo: la convergencia de tres mundos

Entre mayo y julio de 2014, Duran compartió su idea con un grupo reducido de personas. No eran inversores. Eran activistas, desarrolladores y pensadores que llevaban años trabajando en alternativas al capitalismo desde diferentes frentes .

El equipo promotor fue una convergencia de tres mundos que hasta entonces habían operado por separado :

MundoRepresentantesAportación
Cooperativismo integralEnric Duran, Cooperativa Integral CatalanaLa experiencia de organización horizontal y autogestión en el mundo real.
P2P y bienes comunesMichel Bauwens, Stacco Troncoso (P2P Foundation)La teoría del “cooperativismo abierto” y la producción entre iguales.
Cypherpunk y BitcoinAmir Taaki, Paul Martin (Dark Wallet, libbitcoin)La tecnología de la privacidad financiera y la experiencia en criptomonedas.

Michel Bauwens, fundador de la P2P Foundation, era una de las voces más influyentes en el pensamiento sobre los comunes y la producción entre iguales . Su trabajo teórico sobre el “cooperativismo abierto” (open cooperativism) proponía una síntesis entre el movimiento cooperativo tradicional y las infraestructuras peer-to-peer .

Amir Taaki, el desarrollador anarquista de libbitcoin y Dark Wallet, aportó el conocimiento técnico más profundo sobre Bitcoin y la privacidad financiera . Su presencia en el equipo era una declaración de intenciones: FairCoin no iba a ser una moneda cooperativa ingenua; iba a tener músculo técnico para competir en el mundo criptográfico.

Paul Martin, otro desarrollador asociado a Dark Wallet, completaba el núcleo técnico .

El 17 de septiembre de 2014, tras meses de preparación, se lanzó oficialmente FairCoop . La fecha no era casual: coincidía con el aniversario del inicio de la campaña “Podemos vivir sin capitalismo” (2008) y de la huelga bancaria (2009) .

El manifiesto de FairCoop era ambicioso:

“Nuestra intención es hacer posible la transición a un nuevo mundo, reduciendo las desigualdades económicas y sociales entre los seres humanos, al mismo tiempo que contribuimos a una nueva riqueza global accesible a toda la humanidad en forma de procomún.” 


El ecosistema: más allá de una moneda

FairCoop no era solo una criptomoneda. Era un ecosistema completo de herramientas para construir una economía alternativa :

HerramientaFunción
FairCoinLa criptomoneda principal, reserva de valor y medio de cambio.
FairCreditUn sistema global de crédito mutuo para intercambiar bienes y servicios sin moneda.
FairFundsFondos para redistribuir entre proyectos para los comunes.
FairMarketUn mercado donde se podían comprar y vender productos y servicios con FairCoin.
FairPayTarjetas para facilitar las transacciones en el mundo real.
CoopFundingUna plataforma de financiación colectiva para proyectos cooperativos.
Bank of the CommonsUna infraestructura bancaria al servicio de la economía cooperativa.

El objetivo era “hackear el mercado de divisas” introduciendo el “virus de la cooperación” como herramienta para la justicia económica global .


Los primeros éxitos: el crecimiento orgánico

En sus primeros meses, FairCoop creció de forma orgánica pero constante. Se formaron nodos locales en diferentes países, donde la teoría se convertía en práctica física . Las personas empezaron a intercambiar bienes y servicios con FairCoin. Se distribuyeron miles de tarjetas FairPay .

El valor de FairCoin comenzó a subir, no por especulación, sino por decisiones consensuadas en asambleas globales donde se discutían aspectos macroeconómicos . Su lema era: “Lento pero constante gana la carrera” .

Para 2017, FairCoin ya no era una moneda marginal. Había demostrado que una criptomoneda podía gestionarse de forma cooperativa y descentralizada, sin los incentivos perversos de la minería especulativa.


2017: La Prueba de Cooperación (Proof-of-Cooperation), la gran innovación

Si la compra de FairCoin fue una jugada maestra táctica, la Prueba de Cooperación (Proof-of-Cooperation, PoC) fue la contribución técnica original de FairCoin al mundo de las criptomonedas.

Hasta 2017, FairCoin había funcionado con un sistema mixto de Prueba de Trabajo (PoW) y Prueba de Participación (PoS) , como muchas otras altcoins . Pero el equipo de desarrollo, liderado por Thomas König, se propuso algo radical: eliminar por completo la minería.

En julio de 2017, se lanzó FairCoin2, un fork del código base de Bitcoin (rama 0.12). Todo el código relacionado con la minería fue eliminado y sustituido por el nuevo protocolo PoC .

El sistema PoC funcionaba así:

  • En lugar de mineros compitiendo por resolver complejos problemas matemáticos, la validación de bloques recaía en los llamados Nodos Validados Cooperativamente (CVN) .
  • Cada CVN era un ordenador normal, no un monstruo de minería.
  • Los CVN cooperaban entre sí para validar las transacciones y generar nuevos bloques.

El resultado fue espectacular:

  • FairCoin pasó a consumir una cantidad ínfima de energía.
  • Toda la red necesitaba solo entre 20 y 30 ordenadores convencionales para funcionar .
  • El consumo energético total de la blockchain de FairCoin se estimaba en unos 300 vatios al año —menos de lo que consume una familia de cuatro personas en el mismo período, y una fracción minúscula del consumo de Bitcoin .

Thomas König explicó la motivación detrás del cambio:

“Hace dos años me di cuenta del enorme consumo de energía y de la concentración de poder alrededor de ciertos operadores de la red Bitcoin. Pensé que tenía que haber una mejor manera de realizar este tipo de proceso. ¿Por qué no intentar que los nodos cooperen en lugar de crear un entorno competitivo en la generación de bloques? Un postulado radical de este nuevo sistema es que la cooperación es más eficiente que la competencia.” 

FairCoin se convirtió así en la criptomoneda más ecológica del mundo, un título que mantiene hasta hoy.


El legado: un experimento necesario

FairCoin y FairCoop no lograron reemplazar el sistema financiero global. Su capitalización nunca alcanzó la de las grandes criptomonedas. Pero ese no era el objetivo. Su objetivo era demostrar que era posible hacerlo de otra manera.

Los logros fueron sustanciales:

  • Demostraron que una criptomoneda puede ser lanzada de forma limpia y anónima, sin beneficios para unos pocos fundadores.
  • Demostraron que se puede revivir una moneda abandonada mediante la acción colectiva y ponerla al servicio de un proyecto político.
  • Demostraron que se puede gestionar una criptomoneda de forma cooperativa y descentralizada, mediante asambleas globales y consenso.
  • Demostraron que una blockchain puede ser radicalmente eficiente energéticamente si se abandona la lógica competitiva de la minería.
  • Crearon un ecosistema completo (FairCredit, FairMarket, FairFunds, CoopFunding, Bank of the Commons) que sigue siendo un modelo para futuros experimentos de economía alternativa.
  • Conectaron el mundo del activismo social con el mundo de la tecnología blockchain, demostrando que no son esferas separadas.

FairCoin fue el eslabón que unía la prehistoria del software libre (Ikusnet, Blender) con la era de la economía descentralizada. Fue la demostración de que los ideales de los primeros cypherpunks podían aplicarse no solo a la privacidad, sino también a la redistribución de la riqueza y la cooperación global.



FairCoin fue un experimento valiente. Demostró que la tecnología blockchain no está condenada a reproducir la lógica del capitalismo especulativo. Puede ser una herramienta al servicio de los comunes. Solo hace falta la voluntad de usarla de otra manera.


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